El Secreto del Gozo
EL SECRETO DEL GOZO: “GRACIAS A DIOS”:
Estad siempre gozosos y orad sin cesar. Dad en todo gracias a Dios, porque tal es su voluntad en Cristo Jesús respecto de nosotros (I Tesalonicenses 5:16-18).
Estar siempre gozosos es muy fácil, nos dice Pablo: Orad sin cesar. Y orar sin cesar es muy fácil: Dad gracias a Dios en todo. Dar gracias a Dios en todo es el secreto del gozo completo… Y en Efesios 5:20 Pablo añade: Dad gracias a Dios por todo.
Cuando te levantas en la mañana, dale gracias a Dios por el aire que respiras, y por el sol o por la lluvia, o por la tormenta, que los truenos y los rayos también nos manda Dios. No se mueve ni una hoja del árbol sin que Dios lo permita, nos dice la Palabra de Dios, ni un pajarillo cae en tierra sin la voluntad de nuestro Padre. (Mateo 10:29).
Después, cuando te mires al espejo, dale gracias a Dios por los ojos y la boca, por tu corazón, porque puedes mover las manos y puedes andar… todo te lo da Dios, ningún gobierno del mundo puede hacer unas manos como las tuyas, y estoy seguro que no te dejarías cortar una mano para implantársela a otro si a cambio te dieran un Cadillac… porque tu mano vale más que un carro… Si le darías gracias a una persona que te regalara un carro, dale gracias a Dios que te ha regalado las dos manos, y los dos pies y el cerebro.
¿Y si tienes cáncer o dolor de espalda? Dad gracias a Dios por todo, nos dice Pablo. Si tu hija tiene leucemia, y deseas que se sane, lo primero que tienes que hacer es darle gracias a Dios por la leucemia de tu hijita, aunque parezca duro, porque Dios ama tanto a tu hija que hasta los cabellos de su cabeza tiene contados (Mat. 10:30)… Dios tiene un plan maravilloso para ti y para tu hija, tú y yo no entendemos ese plan grandioso de Dios, pero en ese plan, lo mejor para ti y para tu hijita es que ahora, en estos momentos tenga leucemia, o parálisis, o esté enferma del corazón, porque todo eso lo manda Dios, como nos dice la Palabra de Dios, Yo doy la vida y la muerte, yo hiero y yo sano (Deut. 32:39).
Así es que si tú, o uno de tus seres queridos, tiene una enfermedad grave, incurable, lo primero para que se sane es darle gracias a Dios… Aunque te resulte duro, yo te invito a que hagas esta oración conmigo…Donde digo “cáncer”, pon tú la enfermedad tuya o de tu ser amado:
“Padre Eterno, me presento ante tu Trono de Gloria en el nombre de Jesús, con el poder del Espíritu Santo. Señor, tú todo lo sabes, tú sabes que yo tengo cáncer… Tú me has dado la vida, y tú me has dado este cáncer… Yo no entiendo tus planes para mi, pero te doy gracias por este cáncer que me está doliendo y que me está matando… Gracias, Señor, por este cáncer. Tú todo lo puedes y todo lo sabes. Tú, Señor, estás en control de mi vida. En tus manos dejo este gran problema mío. Yo te doy gracias, Señor, por mi vida y por mi cáncer… Gracias, Señor.
Yo le pido a Jesús que te atrevas a hacer esta sencilla oración, y que la repitas. El resultado será tu victoria. El cáncer se sanará, o la muerta habrá perdido su aguijón… Yo no sé cómo Dios hará contigo, yo no sé los planes de Dios para ti en estos precisos momentos, pero Dios sí los sabe… Y yo sé de seguro que si das gracias a Dios por tu cáncer tendrás el gozo y la paz que Jesús sólo puede dar.
En el nombre de Jesús, yo te aseguro que, si das gracias a Dios por tu problema, va a haber un cambio muy grande con tu vida, quizás vas a tener la felicidad completa y el gozo completo, como nunca antes lo habías tenido, o quizás el problema, la enfermedad se va a sanar… Pero ten cuidado, no damos gracias a Dios buscando los resultados, sino que damos gracias a Dios por todo, porque Dios lo manda, porque es lo mejor para nosotros en ese momento, aunque no lo entendamos.
El “dar gracias” a una persona conlleva la alabanza, le agradecemos el favor y lo alabamos, y nos sentimos gozosos de haber recibido ese favor, ese regalo… La acción de gracias, la alabanza y el gozo siempre van juntos, o de lo contrario, no es verdadera acción de gracias, es dar gracias por conveniencias, sin sentirlo de verdad… Trata de repetir la oración anterior con este espíritu, dando gracias de verdad, y al final, no termines con el “Gracias, Señor”, sino que termina diciendo:
Gracias, Señor. Yo te alabo, Dios mío, porque me diste la vida y porque me diste este cáncer, bendito seas, Señor. Yo te glorifico y me alegro de que me estás cuidando, de que tienes contados hasta los cabellos de mi cabeza. Yo salto de gozo en pensar que eres tú quien está en control de mi vida y de mi problema. Yo me alegro que mi enfermedad no está sólo en manos de un buen médico, sino realmente en tus manos, Señor. Gracias, Señor, gloria a Ti, mi Dios. En Ti y sólo en Ti confío.
La oración de alabanza, de acción de gracias, es la más poderosa para liberarnos de los vicios, es la oración mas poderosa de sanación a lo largo de la Biblia… pero no damos gracias para ser sanados, sino porque reconocemos el saber, la grandeza y el poder de Dios… no alabamos al Señor para ser curados, sino por ser Él quien es. Le damos gracias por el cáncer, y no a pesar del cáncer.
Señor, Tú todo lo sabes, Tú todo lo puedes, Tú todo lo haces bien. Gracias, Señor…Yo no sé cual es el plan de Dios para tu vida ahora mismo, pero sé dos cosas: La primera, que es un plan maravilloso, grandioso para ti, preparado con cariño por Dios, por tu Padre. La segunda, que lo que Dios quiere es que sea santo, que vivas en su unión, en su paz, en su gozo permanentemente, y que tengas un gozo cumplido, completo. Así fue como oró el mismo Jesús al Padre por ti…Ahora yo vengo a Ti, Padre, y hablo estas cosas en el mundo para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos (Juan 17:13).
Jesús quiere que tú tengas el gozo completo, la felicidad completa… y la perfección cristiana consiste en una vida ininterrumpida de felicidad y gozo en Dios, viendo cada circunstancia de la vida como viniendo de su amorosa mano, y dándolo gracias gozosas por ello.
Si el problema que no te deja tener el gozo completo es que no tienes un buen trabajo, o que no tienes una buena vivienda, trata de “dar gracias a Dios” precisamente por eso, haz una oración parecida a la que hacíamos anteriormente, y pon tu “problema” donde poníamos la palabra “cáncer”… Atrévete, y en el nombre de Jesús, yo te aseguro que tu vida va a cambiar.
Dios es el que nos da todo: Los bienes y los males, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza, vienen del Señor (Ecesiástico 11:14).
Si eres rico o pobre, no es por el azar o por las vueltas de la vida, sino porque Dios lo quiere. Dios es quien controla la economía y los gobiernos y las bancarrotas, quien tiene contadas las estrellas y las arenas del mar… y en cuanto a ti personalmente, se preocupa tanto de ti que “hasta los cabellos de tu cabeza tiene contados” (Mateo10:30)… y no sólo se preocupa por ti sino que Dios te ama con amor eterno (Jeremías 31:3).
Dar gracias a Dios en todo y por todo constantemente es el secreto del gozo y de la paz y del amor y del poder… Cuando te levantes y te laves la cara, dale gracias a Dios por esa maravilla del “agua”. ¿Nunca lo habías pensado? Cada gota de agua es un mundo, porque tiene millones de átomos de oxígeno y de hidrógeno, con los que se podrían hacer millones de bombas atómicas que destruirían toda la tierra en segundos… pues toda esa maravilla de muchas gotas de agua, te la da Dios. ¡Dale gracias por ello, alábalo por ello! Y dale gracias por el café que te sirve tu esposa, que es Dios quien realmente te lo tiene preparado con amor… y dale gracias cuando la tostada está quemada: Es Dios quien te la sirve a través de tu esposa… no te enojes con tu esposa, que sólo es el instrumento de Dios, dale gracias al Señor. Y cuando el semáforo se pone rojo, no te enojes, dale gracias a Dios que es quien lo puso rojo, porque Dios es quien realmente está controlando todos los semáforos.
Si das gracias a Dios por todo con gozo, si lo alabas en todo, tú mismo te vas a sorprender, te va a pasar como a Pablo: Me gozo en las enfermedades, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones, en los aprietos, por Cristo. Pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy fuerte (2 Cor. 12:10).
Cada sufrimiento es como una inyección que nos pone el Señor… ¡Y las inyecciones a tiempo es algo bueno, Dios es tu Padre y te ama, y todo su empeño es que tú seas feliz… Jesús derramó toda su sangre por ti, Dios no puede hacer más para hacerte feliz, porque te creó libre y no te va a obligar a que hagas lo que tienes que hacer para que seas feliz… pero lo que sí puede hacer es “hablarte” dándote píldoras dulces, y gritarte a los oidos dándote píldoras amargas o hasta inyecciones.
Hijo mío, no menosprecies la corrección del Señor y no desmayes reprendido por él, porque el Señor reprende a quien ama, y azota a todo el que recibe por hijo. Como con hijos se porta Dios con vosotros. ¿Pues qué hijo hay a quien su padre no corrija? Mas si no os alcazase la corrección de la cual todos han participado, argumento sería de que erais hijos bastardos y no legítimos (Hebreos 12:5-9).
Qué maravillosos es esto: Si tienes algún dolor en la vida, es que eres “hijo legítimo de Dios”, es que Dios no se ha dado por vencido, es que tu orgullo y el mío todavía tienen solución.
Si alguien te calumnia o te insulta o si te hiere con una hipocresia o una traición… no le des vueltas, no le discutas, no te enojes, no lo pelees… ¡Es Dios quien te manda ese dolor, usando esa persona, que no es más que un simple instrumento en las manos de Dios!… Deja de tratar de defenderte, sólo conseguirás enojarte más… Empieza a hacer lo que dice Jesús: Alegraos y rejocijaos cuando os persigan y os insulten y os calumnien (Mateo 5:11) Ponlo todo en las manos de Dios, dándole gracias a Dios por esa calumnia o esa traición, y,además, da gracias con alegríay regocijo, como dice la Biblia… ¡Atrévete a hacerlo, mi hermano, aunque no lo creas!… Dale ahora mismo gracias a Dios con gozo por aquel insulto, por aquella injusticia, por esa traición del amigo o familiar… En el nombre del Señor yo te garantizo que toda tu vida va a cambiar, que la circunstancia se va a solucionar o que te vas a sentir tan feliz y con un gozo tan completo que ni te va a importar más esa calumnia, ni esa traición, más bien vas a sentir pena por esa persona, por el insturmento que usó Dios, y vas a terminar gozoso, aun pidiéndole a Dios que bendiga a ese instrumento.
Muchos piensan erróneamente que en este mundo hay dos dioses: Dios y Satanás. No, mi hermano, hay un solo Señor y un solo Dios que está en control de todo, y ese solo Señor y solo Dios es nada menos que tu Padre, que te ama, que busca tu gozo completo, que no puede “forzarte” a ser feliz, pero que puede ayudarte a ti y a mí a quitar nuestro orgullo, y nuestra soberbia, y nuestra ambición, y nuestra avaricia. Y no sólo puede, sino que nos ayuda efectivamente, mandándonos cruces, nos grita en los oídos con dolores… y cuando nos llegue la cruz, el dolor, no tenemos que ponernos a pelear contra el “instrumento” que usó el Señor, sino comenzar a dar gracias a Dios que es quien realmente nos lo manda, y que nos lo manda por amor, con mucho cariño, porque sabe que es lo mejor para nosotros en esta circunstancia.
Yo hiero y yo sano… Yo doy la riqueza y la pobreza. Es tu padre quien está en control, quien tiene un plan maravilloso para ti, y tú y yo, lo primerito que tenemos que hacer es darle gracias en todo y por todo, y darle gracias con alegría, agradeciéndole de verdad los regalos, las píldoras dulces y también las amargas, alabándolo y bendiciéndolo y glorificándolo con gozo…porque el gozo de Dios es mi fortaleza. (Nehemías 8:10).
Dios es quien corrige usando la tempestad, o el mal amigo, o el esposo mujeriego, o la esposa celosa, o mandando un virus o un cáncer… Yo hiero y yo sano. Dios es quien realmente sana usando al médico, o al abogado, o el trabajo, o la buena cosecha, o el compañero que te encontró vivienda, o el desconocido que te dio la mano. Es Dios, tu Padre, quien está en control de todo. Es el Señor. ¡Goria a Dios! Confíate a Él, entrégate a Él, pon toda tu fe sólo en Él… no pelees más con nadie, no te afanes tanto en buscar buenas conexiones, confíate en tu Padre que todo lo sabe y todo lo tiene, y lo tiene para ti, si tú aprendes a no quejarte de todo y empiezas a dar gracias a Dios con gozo, de corazón, alabando y bendiciendo al Señor, aunque no comprendas su Plan.
Él lo comprende y lo tiene preparado con mucho cariño para ti. Da gracias a Dios en todo y por todo y estarás orando sin cesar, porque ésa es la adoración primera por excelencia… y no sólo eso, sino que tendrás el gozo del Señor, su paz, su poder, su amor… ¡Gloria a Dios! Todo se puede en Cristo que me fortalece (Filipenses, 4:13)

Escribe un comentario